Misa Fundacional 2023

La celebración de la Fiesta de San Felipe Benicio, nos brindó el marco perfecto para reunirnos en la Parroquia Santa Teresita – Independencia, donde las tres comunidades de nuestra Fundación Educacional Santa María de los Andes (FESMA); Escuela Santa Teresita, Liceo Santa Teresita y el Colegio Regina Pacis, encabezados por sus Directoras; Heidi Cifuentes, Brenda Pineda y Erika Muñoz, acompañadas por parte de sus estudiantes y equipos de trabajo; junto con orar y agradecer a nuestro Padre las muchas bendiciones recibidas, nos brinda la maravillosa oportunidad para pedir por nuestros estudiantes, sus familias, nuestros Profesores y Personal, como así también, renovar y fortalecer en nuestra Comunidad el Espíritu de Servicio.
San Felipe Benicio nos reúne, recordando su vida y obra, y colocando nuestras vidas en el regazo de este Santo Siervo de María.
Reseña Vida y Obra San Felipe Benicio
Nacido en Florencia en los inicios del siglo XIII, Felipe dejó los estudios y el compromiso cristiano en el mundo después de la invitación de la Virgen a entrar en la familia de sus Siervos, apenas iniciada. Primero como simple fraile, después fue ordenado sacerdote por su ciencia. El 5 de junio de 1267, en su ausencia, fue elegido prior general de la Orden por el Capítulo general de Florencia. El, como luz puesta por el Señor en el candelero para iluminar a todos aquellos que estaban en la casa de la Orden, gobernó sabiamente a los Siervos. En una época en la cual, según los decretos del concilio de Lyon de 1274, la Orden naciente estaba destinada a una segura extinción, Felipe logró estructurar de una manera bien la defensa con la curia romana, allanando el camino hacia la definitiva inserción en la Iglesia: la aprobación definitiva fue en efecto concedida el 11 de febrero de 1304. A él sus Siervos le deben los ordenamientos de las más antiguas constituciones.
Felipe dio un constante y valiente testimonio de reconciliación y de paz. Exhortó sin cansancio a sus frailes en promover la concordia y la comunión; trabajó con tenacidad para pacificar las luchas fratricidas en las ciudades divididas por facciones. Se cuenta que, durante el tiempo de un interdicto del papa (26 de marzo de 1282 -1 septiembre de 1283) en Forlí, donde se había dirigido como legado de pace, fue ultrajado y golpeado por algunos facinerosos, mostró tal sencillez hacia sus ofensores, que uno de ellos, Peregrino Laziosi, se convirtió y pidió su perdón, y entró después en la Orden de los Siervos de María y brilló por su santidad de vida.
Murió el 22 de agosto de 1285 en el convento más pobre, en Todi, donde es venerado su cuerpo. El 4 de abril de 1717, la iglesia de Monte Senario fue dedicad a él y a la Virgen Dolorosa.













